Después de dos visitas a los madriles, estábamos en deuda con K y Bego.
Pero lo que no podíamos ni imaginar era la que nos tenían preparada...

Nunca jamás pude imaginar un sitio como el Berguedà, a caballo entre la playa y los pirineos, es un terreno de disfrute para el buen amante de la roca.
Calidad y diversidad a raudales. Me inflé a trepar y no hubo vía que me defraudase lo más mínimo. Todo ello además en un entorno privilegiado.
Innncreíble!!
Nos pusimos en manos del "local", K, y nos brindó un espectáculo inmejorable. Sitios como el Mal Pas, o Roc de la Lluna, son muy merecedores de más de una visita.
Todo se andará.
En fín, muchas risas y mucho trepe.
A ver si podemos volver pronto.